tipica escena de seduccion

Marketing agresivo y acoso sexual

Si lo prefiere, también puede leer este artículo en catalán [Màrqueting agressiu i assetjament sexual] gracias a Cris Hadita.

Hombres del mundo¿Habéis sufrido el telemarketing alguna vez?

Era una pregunta retórica. Se perfectamente que si. Millones de veces. Además es que tienen como una habilidad innata para pillarte en los momentos más inoportunos, ¿verdad? Estás liado con algo y descuelgas el teléfono sin mirar y resulta que es un tipo de Vodafone para preguntarte con qué compañía de teléfono estás actualmente. Lo mejor es cuando ya eres de Vodafone y te preguntas si no tendrán una base de datos de sus propios abonados para poder comprobar esas cosas antes de molestar. O bien estás durmiendo plácidamente y te llama la tipa de Jazztel para hacerte una “propuesta comercial“. Le cuelgas de malas maneras, claro pero (en parte) porque te ha irritado que te jodan la siesta para ofrecerte algo que no te interesa. Sin embargo acuérdate de aquella vez que te tiraste (bien a gusto y sin exagerar) 15 minutos hablando con una chica de Movistar; estabas ¿porque negarlo? un poco aburrido, así que decidiste tomártelo con humor y repetías «lo siento, no me interesa» y «comprendo, pero estoy contento con mi compañía y mi tarifa actual», con la curiosidad de comprobar cuánto tardaba en rendirse. Eso si, al final una vez te convencieron; llevabas un tiempo con la idea de cambiar de móvil y, cuando empezaron a darte la chapa y te ofrecieron aquel Samsung que te gustaba (y tenían en promoción), no viste la manera de negarte. Tú querías comparar precios en varias tienda y comprarlo libre, pero es que te lo pusieron “a huevo” y, total, “sólo” tuviste que incrementar tu tarifa de datos al doble de gigas de lo que gastas normalmente y renovar la permanencia otro año y medio. Cosas que pasan.

¿Habéis sufrido alguna vez a los captadores?

Si hombre; ya sabes a qué me refiero: esas personas que te abordan en medio de la calle para convencerte de que te hagas una cuenta en ING o que colabores con tal o cual ONG que defiende una causa supernoble y superimportante. Estoy seguro que cuando les ves a lo lejos intentas regatearles porque ya una vez te dejaste liar por los de Cruz Roja y sabes perfectamente como funcionan: te pillan desprevenido y te saludan con una sonrisa y tú te paras a hablar por no parecer descortés. Les dices que no estás interesado, pero ellos empiezan a enseñarte esas fotos de niños desnutridos y a decir que te necesitan. No que «necesitan ayuda» (así en general) sino que «te necesitan». A ti, tú ayuda. Apelan a tu humanidad y claro te ablandas. Aún no estás convencido de querer colaborar (tienes tus propias dificultades económicas y tus reparos por si el dinero no acaba donde prometen) pero entras en un estado de duda: No dices que si pero tampoco que no, porque eso te hace sentir que si les estuvieses dando la espalda a las pobres criaturas. Podrías huir, claro: mirar el reloj y decir «uy, qué tarde es, tengo prisa lo sientoadios» pero te quedas parado, escuchándoles, y ellos (que además suelen ser jóvenes y guapos, gente agradable y amorosa, activistas apasionados que notas que de veras desean ayudar a los más desfavorecidos) te siguen insistiendo, desbordándote con sus argumentos y desmontando uno a uno los que tú empleas para escaquearte, hasta que te reconoce: «Pues claro que son los gobiernos e instituciones quienes deberían hacer algo pero puesto que no lo hacen ¿vamos a dejar que se mueran de hambre?» Y al final picas fijo. (Y lo sabes).

¿Alguna vez habéis sufrido a los comerciales “a puerta fría”?

Apuesto a que alguna vez has fingido que no hay nadie en casa cuando has visto por la mirilla a los Testigos de Jehová y, si eres de los que comete la temeridad de abrir la puerta sin mirar, es muy probable que ya se la hayas cerrado en los morros al encorbatado de turno alguna vez, dejándole con la palabra en la boca y el maletín colgando. Te comprendo, ya te la colaron los del Círculo de Lectores y dijiste “nunca más”. Además: ¿con qué derecho viene ese tipo a tu casa, sin importarle lo que estés haciendo o pillarte en gallumbos, para tratar de venderte la “moto”? Qué le den “pol saco” ¿no? Cuando quieras una “moto” ya iras tú mismo al puñetero concesionario cuando te de la real gana.

Todas estas prácticas tienen un denominador común: Son técnicas de marketing agresivo. ¿Y sabéis porque las emplean? Porque (tristemente) funciona.

En esta escena del Año de la Garrapata se ilustra el funcionamiento de una sesión de motivación para comerciales:

Y ahora viene la pregunta clave: ¿Cómo os habéis sentido en esas situaciones?

¿Acosados por la frecuencia con que os llaman, abordan o pican al timbre?
Presionados para adquirir algo que no queríais ¿tal vez?
Chantajeados emocionalmente para hacer cosas que no deseabais hacer, o que si deseabais, pero no de ese modo.
A disgusto con vosotros mismos (por contradictorio que parezca) por haber sido capaces de hacer prevalecer vuestra voluntad hasta el final ¿puede ser?
Engañados o estúpidos por haber acabado comprando algo no era lo que os prometieron o que realmente no necesitabais.
Hastiados de tener que soportar todas esas chapas por simple educación o
¿Disgustados por haber tenido que acabar siendo bordes o maleducados para terminar con el asedio indiscriminado de alguien que NO admite un NO por respuesta?
Molestos porque os interrumpieron haciendo algo importante o simplemente porque no os apetecía que nadie viniera a daros la murga ¿quizás?
¿Violentados porque pensáis que nadie está legitimado a invadir la intimidad de vuestros hogares para venderos su mierda o contaros su rollo?
Incómodos por su mera presencia e, incluso
Indignados por las sucias estrategias que emplean, aún cuando (en esta ocasión) no os hayan pillado a vosotros por banda ¿maybe?

¿Todo ello en diferentes momentos de vuestra vida? ¿Si?

Felicidades: ¡Ya sabéis como se sienten las mujeres cada día de su vida!

Cada vez que una mujer sale de fiesta es exactamente como si cada 5 minutos recibiera una llamada de una operadora diferente para poner la puta fibra óptica que, por cierto, NO QUIERE. O bien está disfrutando con sus amigas de su copa y bailecito, y tiene que acabar poniéndose borde con un borracho (y temiendo una reacción violenta) porque ya no sabe en que idioma explicarle que tiene novio y que no le interesa “cambiar de compañía”. Por no hablar del típico “tiburón” que le pone el pie-en-la-puerta, y en cuanto se descuida la tiene acorralada contra una pared explicándole (con su gran sonrisa llena de dientes) todo lo que se estará perdiendo si no contrata su “póliza”. ¿Sabéis lo que es acabar liándoos con alguien que no os gusta sólo por dejar de oírle? ¿Alguna vez habéis experimentado lo que es tener que cambiar de bar porque hay alguien que no deja de sobar y entrarle a todo bicho viviente y no queréis ser los próximos? ¿No? Ellas si. Cada vez.

Cada vez que una mujer cuelga una foto sexy en una red social no faltan voluntariosos que se le acercan a “hacerle la pelota” y darle ‘Likes’ con la intentar de captarla para su ONG de “dar amor”: Sexo sin Fronteras. Cada vez que una mujer denuncia un caso de micromachismo y defiende un posicionamiento feminista, acuden a su puerta un montón de Testigos del Santo Pene que tratan de hacerle ver cúan equivocada está, o que no se puede ser tan radical, o que «no puedes estar siempre tan enfadada con lo mismo, con lo guapa que eres cuando sonríes» y por supuesto, a intentar mostrarle la “fe verdadera“. Por las buenas o por las malas, porque es “por su propio bien” y el de todos.

Cada vez que una mujer hace cualquier cosa (algo tan mundano y rutinario como salir a la calle) se expone a valoraciones no solicitadas y generalmente no deseadas (puedes leer mi articulo específicamente sobre este tema [aquí] ) y, por si tenía poco con soportar al típico obrero que «se la metería a plazo fijo», recientemente han proliferado unos siniestros tipos que tratan de meterles mano o conseguir su teléfono para una cita ¡a plena luz del día! (Daygame) aprovechándose de que «en el pub si, pero allí no se lo esperan».

¿Eso es lo del rollo de la Seducción Científica esa de la que se habla tanto ahora?

Exacto. Es posible que hayan oído hablar de un tipo, Álvaro Reyes, auto-proclamado gurú de la seducción, que se ha forrado a base de dar “talleres” de 300€/día-y-persona para “aprender a ligar“. Otros escriben libros, como Mario Luna o un tal David del Bass.

Yo he leído uno de ellos y a ver no todo lo que dicen es malo. Algunos de los consejos son las típicas obviedades y vaciedades que también podemos encontrar en los clásicos panfletos de autoayuda (un saludo a mis queridos Bucay y Coelho). Algunos consejos incluso son enriquecedores y asertivos; como cuando recomiendan que antes de relacionarte con mujeres necesitas tener algo que aportar: construirte una personalidad propia, tener hobbies y cosas que te apasionen, etc. Pero ¿cómo decirlo amablemente? Son mierda. Eso si, mierda de la buena: Millones de moscones no pueden estar equivocados.

Lo primero que hay que matizar es que (a pesar de las ínfulas que se dan estos señores) no han inventado nada, solo han importado a España (con su dosis de cutrez correspondiente) un fenómeno (y controversia) que proviene de Estados Unidos allá por la década de los 90. De la mano de su precursor, Ross Jeffries, han proliferado un diverso grupo de predicadores y mercachifles (entre los que cabría destacar a Neil Strauss o Erik Von Markovik) que podemos ver perfectamente representados en la película Magnolia, donde Tom Cruise (en un papel que le viene que ni pintado) encarna a Frank T.J. Mackie, uno de esos fantasmas que vive a base de publicar chorradas pseudo-científicas y darse baños de multitudes ante auditorios llenos de pajilleros fracasados. Justo de esos que no han visto otras mujeres desnudas en su vida que las que se apellidan “.jpg”.

¿Qué se supone que es?

Su método se basa en la (presunta) existencia de patrones y resortes biológicos de las mujeres (innatos o que se nos quedaros muy gravados de cuando la era de las cavernas) que los hombres pueden “explotar” para conseguir que caigan irremisiblemente en sus brazos, “hackeando” sus mecanismos de defensa y resistencias, e incluso su propia voluntad.

¿Qué es realmente?

Fácil: Consiste en emplear tácticas de marketing intrusivo con las mujeres. Son Manuales del Perfecto Acosador Machista. Nada importa cómo puedas estar haciendo sentir a la persona que tienes enfrente, ni el daño que puedas causarle porque, de hecho, todo gira alrededor de nuestra polla. Se trata de lograr nuestro objetivo (¡FOLLAR!) a cualquier precio y para conseguirlo todo (insisto, todo) vale:

Mentir, manipular, el chantaje emocional, dar pena si creemos que podemos despertar su compasión o hacernos los inaccesibles para suscitar su interés, inflar el ego de las que creemos que puede estar a disgusto con su cuerpo para que se sientan halagadas y menoscabar la autoestima de las que «son guapas y lo saben» para que se sientan vulnerables (y por tanto más predispuestas) y, por supuesto, los grandes clásicos patriarcales de ayer y siempre: emborrachar, insistir ‘ad nauseam‘, presionar, presuponer el consentimiento porque «el no ya lo tienes», creernos con derecho a sobrepasar sus limites porque «mejor arriesgarse a un bofetón que no intentarlo», etc.

El problema es que, a diferencia de cuando tratan de sacarnos los cuartos o vendernos cosas, ya no se trata sólo de una cuestión de falta de ética profesional. Estamos hablando de relaciones sexuales, y se nos olvida que puede haber una fina linea entre intentar que alguien se acueste con nosotros y el acoso sexual. (Al respecto de ese tema he escrito [esto] y recomiendo encarecidamente leer esta Guía de Locas del Coño [disponible aquí] ).

De modo que:

«La pregunta que debemos hacernos a la hora de enfrentarnos a un método de seducción no es “¿funciona?” sino “¿realmente quiero ser este tipo de tío?”» (Antiseductor)

Yo no hubiera podido expresarlo mejor.

Bonus track: Quiero recomendaros este interesantísimo y completo artículo sobre la seducción pseudo-científica (link aquí)

24 comments

  1. Gracias, Puck. He tenido muy malas experiencias con chicos y hasta incluso he acabado algo decepcionada con las opiniones de mis amigos más cercanos, ya que no me las esperaba. Leerte me da esperanza de poder algún día encontrar tanto amigos como un compañero que de verdad entienda y comparta todas estas cuestiones tan importantes y que a la mayoría le parecen tan triviales, cosas de histéricas.

    1. Muchas gracias por tus palabras de aliento.
      Personalmente te puedo decir que llevo muchos años considerándome feminista pero, hasta que no he empezado a denunciar públicamente el machismo, no me he dado cuenta de hasta que punto es polémico (o incluso peligroso) hacerlo. En apenas unos meses de activismo en internet ya he recibido multitud de insultos y amenazas. En apenas unos meses de activismo en la vida real ya he perdido amigos y deteriorado relaciones con personas a las que aprecio. Parece mentira que aún estemos así en España en pleno Siglo XXI, de modo que te deseo mucha suerte y que puedas encontrar lo que buscas y lo que, en cierto modo, todos necesitamos.
      Un abrazo, compañera, y nunca pierdas la esperanza porque sin ella… ¿qué nos quedaría?

  2. Yo no me siento así cada día de mi vida, otro artículo desafortunado cargado de estereotipos que se supone que tenemos todas las mujeres.
    Según el artículo las mujeres somos débiles, vulnerables y somos acosadas cada día y yo digo que se equivoca, yo no me considero débil, no soy vulnerable y no me siento acosada. No niego que haya mujeres que se sientan así pero somos muchas las mujeres fuertes e independientes que no nos sentimos así.
    A lo mejor el hombre que escribe este artículo es más débil que muchas mujeres lo que pasa que como hombre no se lo planteará, para él todas somos unas florecillas débiles y delicadas a las que hay que sobreproteger.

    Como mi opinión vuelve a discrepar supongo que no será bien recibida, ni rebatida e incluso será borrada por faltar al respeto de este macho que se cree que nos protege con sus discursos de su feminismo machista donde el hombre es superior y las mujeres somos unas desgraciadas por ser mujeres.

    Muchas gracias por hacernos sentir débiles una vez más.

    1. Como mujer fuerte e independiente te voy a contestar yo.
      “Macho que se cree que nos protege con sus discursos” no es una forma educada de dirigirse al autor del blog. Vienes al blog de alguien, a su casa, eres un invitado a leer y opinar, mearse en el sofá para decir que no te han gustado los canapés, es de muy mal gusto.
      Como mujer fuerte e independiente me muevo por la vida, no necesito que nadie me proteja, pero sí me vendría bien, que la sociedad en general viese en los “cursillos” que menciona Puck y en ciertas formas de “seducción”, un problema.
      El autor en ningún momento ha dicho que las mujeres seamos débiles o vulnerables, ha dicho que determinadas formas de “seducción” son agresivas, invasivas, poco o nada respetuosas e indeseables en general. En lo particular, pues como todo, siempre habrá alguien a quien le guste que le tiren del pelo y le metan en la cueva.
      Vuelve a leer el último párrafo del post, y me dices donde te hace sentir débil como mujer, que un hombre le plantee a otros si quieren ser ese tipo de “seductor”.

    2. He leído el artículo entero y no solo el último párrafo.

      “Felicidades: ¡Ya sabéis como se sienten las mujeres cada día de su vida!”

      Este tipo de afirmaciones es lo que me molestan de este blog, ¿por qué siempre hay que generalizar en que las mujeres somos débiles, acosadas y vulnerables? ¿No es eso lo mismo que dice el patriarcado? Yo no me siento así y me atrevería a decir que la mayoría de mujeres no se sienten así al menos en mi entorno. A mi eso me molesta y eso si que es una falta de educación y no lo de “Macho que se cree que nos protege con sus discursos” porque realmente se lo cree y es un macho porque una hembra no es.

      Vengo al blog a opinar porque es público, si fuese privado no vendría y me molesta que se promueva un tipo de feminismo de guerra de sexos y victimista porque el feminismo se supone que es igualdad y no todo este victimismo y afán de culpabilizar todo en una lado de la balanza. Hay un sector del feminismo bastante rancio que criminaliza continuamente a los hombres que es el que promueve fervientemente este blog que además no es nada crítico y cabe recordar que la crítica no destruye sino que fortalece.

      Si no se admiten discrepancias, ni pensamiento crítico ni cuestionar al “líder” es lo más parecido a una secta. Un pensamiento que no se cuestiona solo sirve para una cosa y eso es peligroso: “Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde.”

      Solo pido respeto, que se deje de ponernos como víctimas y si quiere luchar por la igualdad que lo haga también con algo de crítica no solo con victimismo.

    3. He tenido un déjà vu del #notallmen con un #notallwomen. Pero no era eso lo que quería contestarte, Miriam. Lo que quería contestarte es que si hay algo que me gusta de este artículo es que no va dirigido a decirnos a las mujeres cómo tenemos que ser feministas, va dirigido a los hombres para que se revisen, para que aprendan a empatizar, para que entiendan qué sentimos las mujeres cuando los hombres nos abordan agresivamente. ¿Que tú eres una mujer fuerte? Nadie lo pone en duda. ¿Que todas las mujeres somos fuertes? Tampoco he visto que el autor lo ponga en duda. ¿Que a pesar de que seamos fuertes tenemos que aguantar a muchos imbéciles? Pues así es. Tu fortaleza, mi fortaleza o la fortaleza de todas las mujeres del mundo no evita, hoy por hoy, que muchos hombres se crean con derecho a invadir nuestro espacio de múltiples maneras. Y como estoy cansada de que vengan a decirme constantemente lo que yo, como mujer, debería hacer para evitar esas agresiones (haciéndome responsable de ellas por no ser lo suficientemente fuerte), agradezco que haya un hombre que se dirija a otros hombres cargando sobre ellos la responsabilidad en esas agresiones, intentando hacerles empatizar y comprender qué está mal en el sistema. Que no nos responsabilicen a nosotras, para variar, es de agradecer. Me alegra un montón que tú sola te veas capaz de vivir por encima del patriarcado, pero sinceramente lo que eso me dice es que todavía no te has dado cuenta de que no es sólo responsabilidad nuestra que el sistema cambie, que ellos, los hombres, también tienen que cambiar, y que al fin alguno le eche bemoles y se atreva a señalarlos como culpables y responsables, a mí me parece fastástico.

    4. Solo un pequeño matiz, Evawitt: “No pretendo señalarlos” (a ellos), sino a nosotros (en primera persona del plural).
      La critica debe empezar por uno mismo y yo, hasta ser consciente de muchas de las cosas que hoy denunció en mis congéneres, he sido cómplice y/o participe de ellas en mayor o menor medida. Y lo que es peor: sigo siéndolo de otras, bien por falta de consciencia, o porque soy consciente pero aún no he sido capaz de gestionarlas.
      El proceso de deconstrucción es siempre gradual y yo, por escribir sobre estos temas, no pretendo escurrir el bulto de la parte que me corresponde.
      Un afectuoso saludo y muchas gracias.

    5. evawitt es que el problema es que no solo esos son culpables, es tan culpable el hombre machista como la mujer que suspira por estar con él.
      Yo me relaciono socialmente con hombres y mujeres, he salido de fiesta muchas veces (alcohol, música, diferentes estilos, etc…) y he visto casi de todo.
      Hay mujeres que están hartas de recibir piropos pero a otras les encanta, hay mujeres que odian que un hombre se acerque a hablar con ellas pero otras lo están esperando y lo están deseando igual que hay mujeres que salen solo para divertirse pero también algunas salen para ligar o conocer gente.

      Ligar es algo tan humano como hablar, dormir o comer y para ligar hay que hablar y acercarse. Las mujeres ligamos de forma muy parecida a los hombres, tratamos de llamar su atención y agradar pero un error muy común es esperar siempre a que el hombre sea el que marque el ritmo y el que dé el primer paso y eso es lo que no puede ser porque se fomenta este tipo de comportamientos que citan en el artículo.
      Por cierto, hay hombres que se obsesionan por mujeres e insisten una y otra vez pero también hay mujeres que se obsesionan por hombres e insisten a pesar de que les digan que no de diversas maneras.

      La responsabilidad de cambiar es de todos pero no podemos obligar a cambiar a gente que no quiere cambiar, lo que hay que hacer es alejarse de esa gente y acercarse a la gente con la que nos sintamos bien.

    6. Claro que las mujeres son tan machistas como los hombres. El machismo es una forma de comportarse que nos inculcan por igual a mujeres y a hombres para mantener el sistema patriarcal. Si no nos enseñaran a las mujeres a “hacernos de rogar”, los hombres no dirían que “a veces un no quiere decir sí” (por ejemplo). Pero las mujeres tendemos más al feminismo y a revisarnos porque nos conviene, sin embargo los hombres no salen tan beneficiados como nosotras si el patriarcado se fuera a la mierda. Por eso hay más mujeres que hombres feministas. En cualquier caso, me cansa sobremanera que al final la culpa la sigamos teniendo las mujeres. Si los hombres nos violan es porque las mujeres… Si los hombres nos piropean es porque las mujeres… Si los hombres nos acosan para ligar es porque las mujeres… Pues no, no se trata de eso. Se trata de que a todos nos han educado en esos comportamientos y las que al final sufren somos nosotras, las mujeres. Nosotras no somos culpables de repetirlos, interiorizarlos, normalizarlos y sufrirlos. Por eso las mujeres tenemos que mostrar a otras mujeres que lo que nos han enseñado hasta ahora es lo que causa que nos agredan, que tengamos que hacer lo que no queremos, que nos sintamos intimidadas, etc., etc., y esa es la manera que tenemos de propagar el feminismo y descubrir el machismo de nuestras costumbres. Es más fácil enseñar a una mujer que ha sufrido la opresión, dónde está esa opresión y de dónde viene, que a un hombre que no la ha sufrido y no va a querer verse señalado como agresor y opresor. Y culpar a la víctima y cargar sobre ella la responsabilidad del cambio, no es la manera de conseguir que todo cambie. No es suficiente con enseñar a las niñas a defenderse, si no enseñamos a los niños a no agredir.

    7. Puck, te lo pido desde el respeto, no pretendas meter a evawitt en tu mismo saco porque ella no es como tú, por suerte somos unas cuantas las mujeres que no somos machistas y por suerte también hay hombres sensibles y respetuosos que tampoco son machistas y no se merecen entrar en el saco generalizador donde pretendes meter a todo el mundo.

      evawitt estoy completamente de acuerdo contigo, ahí está la cuestión: es un problema social retroalimentado continuamente por los medios de comunicación, la educación y las costumbres sociales. La culpa no la tienen las mujeres o los hombres en general, la culpa la tienen las mujeres y los hombres que fomentan este modelo de sociedad.
      La solución está en la educación y la educación debería de impartirse desde los colegios, en vez de una asignatura de religión debería de haber una asignatura de igualdad y respeto donde se eduque para que no haya roles de género, ni racismo, ni homofobia ni ningún tipo de discriminación y por su puesto también en los hogares porque yo me eduqué en un hogar donde mi padre hacía la colada y la cocina y mi madre planchaba y me llevaba al colegio y cuando había que mover un mueble pesado lo movían entre los dos y no solo mi padre, para mi ver como se repartían las tareas era lo normal pero el problema son todas esas niñas y niños que crecen en hogares donde ven que la madre plancha, cocina, hace la colada, los lleva al colegio y el padre es el que mueve el mueble pesado, cambia las bombillas, arregla los enchufes o es el que coge el destornillador cada vez que hay que apretar un simple tornillo.

      A veces me pregunto si lo que se hace desde el feminismo radical hace avanzar o si hace retroceder, yo soy feminista de calle y llevo poco tiempo intentando meterme en el activismo feminista por las redes porque me lo habían recomendado pero a causa de gente como la de este blog tengo más dudas que otra cosa acerca de si estamos haciendo bien o si estamos alimentando al machismo.

  3. Hola!

    He caído en tu blog un poco de casualidad y no he podido evitar leer este artículo que lo encabezaba. He estado siguiendo con curiosidad este caso sobre Álvaro Reyes que ha expuesto el tema de esta “seducción” a la opinión pública más de lo que suele estarlo. He de decir que conocí ese mundillo cuando apenas tenía 17 años y he dedicado a lo largo de años bastante tiempo a conocer más sobre esas “técnicas de marketing intrusivo” y leyendo “Manuales del Perfecto Acosador Machista”, es más, diría que nunca he dejado de hacerlo. Esas lecturas y las experiencias derivadas me ayudaron a aprender más sobre las relaciones entre las personas, aprendí de psicología y sociología, y me ayudaron a comprenderme mejor a mi mismo, a abrirme y, resumiendo, haciéndome una persona más íntegra. No sin, por supuesto, multitud de conflictos que produjeron esa transformación. Ahora, es probable que mi caso represente a una minoría o incluso una excepción, y es que, como decía el Tío Ben: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.
    El conocimiento, la información, amplían tu campo de acción y tu capacidad para controlar las situaciones. En este caso concreto, el conocimiento que puedes sacar de esos “Manuales del P.A.M.” pueden ayudarte a ver como se está sintiendo la otra persona en la interacción, a leer las intenciones bajo el lenguaje que les dan forma, incluso a conocer como funcionan ciertos resortes psicológicos. Ahora, en mi opinión, es el uso que haces de ese conocimiento e información que tienes lo que te puede convertir en un “P.A.M.”, puesto que es una cuestión ética. Puedo confesar que en mi experiencia personal he visto cierta falta de esa ética de la que Kant hablaba y que todos deberíamos de tener siempre presente: no se veía a las otras personas como fines en si mismos, sino como medios para el fin de mojar el churro.
    Lo que pretendo con esto es que no se demonice a las personas a priori, en este caso particular a aquellos que teniendo estos conocimientos, no olvidan que el otro es un igual y que no querrían para él algo que no querrían para sí mismos. Por ellos rompo una lanza. Por lo demás, me quedo con la magnífica cita con la que cierras el escrito, y te animo a mantener tu mirada siempre crítica, y a seguir remando siempre hacia la utopía.

    Saludos!

    1. Buenas tardes, Alfonso
      Como escribo en algún punto, NO TODO lo que dicen esos tipos es malo. Algunos consejos son de sentido común, otros son obviedades tipo libro de autoayuda y desde luego siempre hay detalles que pueden ser enriquecedores a nivel personal. El problema, a mi entender, es la patina de machismo nauseabundo con que se envuelven.
      Si me permites la pregunta… dices en tu comentario que “Esas lecturas y las experiencias derivadas te ayudaron a aprender más sobre las relaciones entre las personas, psicología, sociología y te ayudaron a comprenderte mejor a ti mismo” incluso que te han ayudado para “abrirte y ser una persona más íntegra” y… siento mucha curiosidad sobre cuales han podido ser exactamente los consejos y lecciones concretos que te han ayudado y qué es exactamente lo que estas lecturas han cambiado en tu forma de comportarte con las mujeres para mejor. Personalmente me encantaría que pudieras profundizar un poco sobre el tema que enuncias.
      Un saludo y gracias por tu aportación.

  4. Muy buen artículo! Yo venía escuchando de estos tipos un tiempo y me extraña que no se hable más de ellos en el mundo feminista, para mí son un peligro.

    Yo también me leí un par de libros de los “Maestros de la Seducción” (uno de ellos hasta lo llamaba las “Artes Venusianas” XD), y me sorprendió mucho la diferencia entre ellos. Mientras que uno tiene un olorcillo a misoginia y a técnicas de telemarketing, el otro ya era directamente odio criminal hacia la mujer, hay veces que ni me creía lo que estaba leyendo (ejemplo: “si vas a besarla y ella aparta la cara, sujétale la barbilla con la mano y bésala igualmente” – Eso es del “Mystery Method”). Yo es que ya ni sé si es legal publicar cosas así.

  5. Nunca me gustó el enfoque que le daba Álvaro Reyes sobre las relaciones sociales, para él es solo ligar y eso para mi es un objetivo vacío, tiene que haber mas cosas por las que querer relacionarse con los demás no solo meter el pito en una vagina.

    Mario Luna (la parte más reciente de él porque hubo un momento, los comienzos sobre todo, en donde era un Álvaro Reyes también) fue con la que aprendí a estar más orgulloso de mi mismo, a no necesitar mujeres ni sexo. En realidad más que enseñarte seducción te enseña a relacionarte con los demás, a ser mas empático, a mejorarte ti mismo día a día, a desarrollarte como persona en todos los ámbitos, laboral, académico, a expresarte mejor, desarrollar tus propios valores, más control e independencia emocional, a encajar mejor los rechazos, a ser más seguro, en definitiva, ser una persona jodidamente genial.

    Y todo eso hace que te sientas con una autoestima gigantesca y con mucha auto-admiración eso hace que atraigas a las chicas sin tu proponértelo, pero eso no significa que te conviertas en el típico mamón presumido que intenta dejar a los demás por el suelo para tu quedar bien, de hecho, es más bien TODO lo contrario, habló Alfonso de Kant, yo me quedo con Friedrich Hegel que decía: “dejar de ser para ser más” si tu realmente aprecias a los demás y dejas el egoísmo un lado, trasciendes a algo mas grande que tu, si llegas a entender y sentir esto de repente pensar en mentir, manipular, acosar a chicas, etc, solo para follar te parecerá rancio.

  6. Es que ligar con mujeres tiene una parte de auto-superación, ademas es que está todo relacionado.
    Por ejemplo, una de las partes fundamentales que defiende Mario es que tienes que encajar mejor los rechazos, no enfadarte, tomártelo como un juego, etc. ¿Como consigues eso si tu vida está a la deriva? ¿como consigues que no te afecte cuando una mujer te dice NO si luego no hay nada mas interesante en tu vida que ligar?. Ahí es cuando tienes que salir de tu zona de confort en otros aspectos de tu vida y realizarte.
    Ligar es entablar una conversación con alguien con la intención de iniciar una relación amorosa o sexual pasajera, sino sabes ni siquiera entablar una conversación con una persona cualquiera o una persona que te atrae pues lo lógico es que quieras mejorar tu capacidad de expresión, tu propia segurida, tu autoestima, de nuevo hablamos de la auto-superación.

    Conclusión, enseñar a seducir a mujeres es seducirte a ti mismo y para seducirte a ti mismo lo mejor es que vayas escuchándote a ti mismo un poco mejor y enfrentes tus miedos, justo como en cualquier libro de auto-ayuda.

    1. No, verás. Todas esas cosas positivas de los libros que mencionas se llaman habilidades sociales, y son básicas para la realización de la persona en la sociedad. Esa es precisamente la parte a la que me refiero de que “no todo es malo” en lo que escriben estos señores. Pero también hablan de ellas los libros de autoayuda, los psicólogos, etc.

      El problema es cuando esas habilidades sociales se entremezclan con la seducción, porque es el propio concepto de “seducir” lo que está podrido y eso es precisamente lo que “venden” estos señores a mayores que los psicólogos y lo que les hace prescindibles.

      Lo propio, es salir a pasártelo bien con amigos, a un ambiente donde uno este a gusto. Entonces allí, uno conoce gente (con la que además comparte algo, por ejemplo, gustos musicales) y, casi sin querer (porque los ambientes lúdicofestivos y nocturnos es justo lo que propician), se crea un contexto (miradas, gestos, etc) donde se “habilita” la posibilidad de realizar un acercamiento respetuoso. Y, cuando hay feedback, se produce una situación de flirteo donde, lo que la define, precisamente, es la AUSENCIA de expectativas previas; ambas partes se tantean mutuamente sin siquiera tener aún muy claro QUÉ exactamente es lo que quieren ellos mismos o hasta dónde puede llegar esa situación. Y después que sea lo que ambos quieran.

      Fin.

    2. Por el contrario, la narrativa de la seducción subvierte ese esquema relacional e introduce elementos nocivos y peligrosos.

      Para empezar, la seducción siempre parte de una expectativa previa: llegar a tener sexo. Ese es el centro de todo. Esa es la promesa que venden estos señores en sus libros: “sigue mis consejos y mojaras el churro”. Ya no se trata de ir a pasarlo bien con amigos, conocer gente y “lo que surja”, sino de ir expresamente a ligar, hasta tal punto que se llega a ir a ambientes donde uno no está a gusto, sólo porque es “dónde hay chicas”.

      En esencia se va a cazar y el problema es que, cuando cazas no conoces gente de forma inocente, sino que “seleccionas a tu presa” y aquí es donde aparece una MERITOCRACIA NEOLIBERAL de lo más repugnante. No se en el libro de cual de todos estos señores, leí que uno debía puntuar numericamente el físico de su presa (tras haberse puntuado a si mismo previamente) para poder, atención, CALCULAR las probabilidades de éxito con esa mujer y valorar si merece la pena invertir esfuerzos o es mejor dedicarse a una víctima más asequible. O dicho de otra forma, “saber” a qué “cuerpos” puede uno aspirar y cuáles no te mereces y deberías agradecer a los dioses en el remoto caso de haberlo conseguido. Dejando a un lado lo superficial, lo cierto es que ese planteamiento es concebir y tratar a las personas como ganado.

      Y por ultimo, en la seducción la metodología cambia. Ya no es un flirteo inocente, sano y natural. La expectativa previa de conseguir sexo con esa persona lo convierte en un proceso que requiere una ESTRATEGIA, cómo si fuera una partida de ajedrez donde, si ganas logras follar y donde, en consecuencia (siempre que hay un cazador hay un presa que evita ser cazada) ella juega sus piezas para “defenderse” de acabar en la cama contigo. Todo esto parte de la creencia misógina de que las mujeres nunca van a pedir o acceder fácilmente al sexo (aún cuando lo desean) porque “eso es de zorras” y una “señorita” tiene que dejarse seducir, no desear ni expresar abiertamente su deseo. Esa mierda rezuma machismo.
      Y para colmo, esa estrategia puede acabar siendo muy tóxica porque, ya se sabe: “en el amor y en el todo vale”. Engañar, manipular, chantajear, presionar, enredar, confundir, etc pasan a ser sólo “licencias” en aras de un bien mayor. Y además, ya te lo agradecerán, porque en el fondo: “son todas unas putas”. Esa es el mensaje último que lanzan los libros de todos estos señores.

  7. Hola. El artículo me parece interesante en tanto en cuanto pone sobre la mesa un debate muy importante sobre las dinámicas heterosexuales.

    Desde que sigo con interés tanto la evolución social de la ideología feminista actual como la emergencia de estas teorías de la seducción modernas, no he dejado de pensar que ambas están íntimamente relacionadas.

    Coincido con el articulista cuando menciona el hecho de que hay elementos razonables dentro de estas teorías sobre la seducción (y los hay) pero que poseen grandes dosis de pseudo-ciencia. Si uno escarba lo suficiente, se da cuenta de que la raíz de sus conclusiones se halla en una sobreestimación del factor biológico sobre el comportamiento de mujeres y hombres. Hablando llano, “a las mujeres les gusta esto y lo otro por razones evolutivas que no pueden impedir porque están arraigadas en lo más profundo de su ADN”. Este determinismo biológico, mezclado con evidencias parciales y experiencias sesgadas de muchos hombres, ha fomentado la idea de que es posible “hackear” la mente de las mujeres para conseguir los fines masculinos a corto plazo: diversidad sexual. Sin embargo, se demustra que estas ideas son incompletas, pues producen malestar y rechazo en una parte de la población, y tampoco funcionan para todo el mundo, como bien muestra el artículo.

    Ahora bien, me parece muy importante preguntarse por qué estas tesis han aparecido a nivel global tan recientemente (finales de los 90, estableciéndose internacionalmente durante la década de los 2000) y no mucho antes, cuando sabemos que argumentos parecidos ya existían incluso en tiempos de Freud.

    Para mi, gran parte de la respuesta está en el feminismo. Precisamente porque el feminismo ha experimentado un auge en las últimas décadas, convirtiéndose en un tema central en la esfera política y social; y precisamente porque el feminismo peca de argucias muy parecidas, las teorías “seduccionistas” han emergido como respuesta social a una serie de problemas que este mismo feminismo no ha sabido analizar correctamente.

    Y es que el feminismo parte de axiomas igualmente pseudo-científicos, el más relevante de los cuales es que el patriarcado es, únicamente, un constructo social. Sorteando la parte biológica del mismo, con tal de ahorrarse el agravio de quien osase justificar sus acciones en base a ésta, ha llegado a conclusiones también incompletas, y por lo tanto a acciones sociales que no están solucionando el problema desde su origen.

    Es dentro de este contexto que entiendo la emergencia de estas actitudes que el artículo denuncia, y es por ello que creo que atacarlas de raíz debe pasar necesariamente por una revisión, también de raíz, de las tesis del feminismo.

    Saludos.

    1. Discrepo frontalmente con casi todo lo que has dicho del feminismo. No creo que tenga axiomas ni que haya cometido ningún error de análisis (de hecho hay varias corrientes contrapuestas en muchos puntos) me parece aberrante acusarlo de incurrir en “argucias” pseudocientíficas, y desde luego NO es cierto que se haya convertido en tema central sociopolítico (ojalá, otro gallo cantaría). Y sinceramente, acusar a un movimiento legítimo y que lucha por la justicia social de todas esas cosas me parece bastante machista. De hecho, he escuchado acusaciones similares entre los ANTI-feministas que no son más que ULTRA-machistas de la nueva era.

      Creo que deberías revisar tus creencias al respecto.

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